Una vez, hace varios años, Gueshe Sherab La, me regaló una protección que trajo de Bután. Me la dio con mucho cariño y me dijo las instrucciones que debía seguir para su cuidado y su uso.

Semanas después, Gueshe La regresó de un viaje fuera de la cdmx, y me contaba que ahí conoció a alguien que le dio un amuleto para protegerlo. Gueshe Sherab se carcajeo y me dijo, «él no sabe, pero la única protección es una mente entrenada».

En ese momento comprendí, que las protecciones son un recordatorio del potencial de nuestra mente. Ahora, todas las mañanas cuando me pongo mi protección pienso en las palabras de Gueshe La, y repito en voz alta «la única protección es una mente entrenada».

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