He sido voluntaria en Drepung Loseling desde hace ya muchos años, pero recuerdo una gira de las Artes Místicas del Tíbet con mucho cariño.
Con exactitud la del 2014, donde la organización se realizaba sobre la marcha, los voluntarios íbamos y veníamos desde muy tempranas horas de la mañana hasta muy altas horas de la noche.


En una ocasión luego de tal vez 3 días de trabajo bastante pesado llevaba a los maestros de regreso a pernoctar en la sede del monasterio. Recuerdo sentirme agotada, prácticamente drenada de toda energía, rondaban tal vez las 2 de la mañana. Uno de los maestros se acercó a mí y me preguntó muy compasivamente si me encontraba cansada. Obviamente le dije, «POR SUPUESTO, y seguro ustedes también que llevan todos estos días de un lado a otro sin parar. Me puedo imaginar que deben estar igual o más cansados que yo.»
Este maestro me sorprendió con su respuesta: «No querida hermana, no estamos cansados, ¡estamos felices!. Tal vez más de lo que te puedas imaginar, porque llevamos 3 días compartiendo el mensaje de paz y amor de S.S. el Dalai Lama; conociendo gente maravillosa y ayudándolos a enfrentar sus dolores y sus miedos y a afrontarlos con amor y compasión y eso nos llena de energía, no estamos cansados, estamos muy felices de volver a estar aquí.»


En ese momento me di cuenta de la compasión de mis maestros y de su amor incondicional, pero sobre todo valoré más que nunca el estar cerca del Dharma y de que existiera un lugar como Loseling México, donde podía estar en contacto con personas que me hicieran ver que sin importar lo mucho que trabajan, siempre es en beneficio de todos los seres sintieres.

-Mono

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